Criptomomeda moneda digital

Criptomoneda, moneda virtual y dinero: ¿Conoces las diferencias?

Los efectos de la globalización y los avances de las tecnologías de la información han transformado de una manera radical la forma en la que se opera en los mercados financieros, pero esta revolución también ha provocado cambios en los consumidores y en sus preferencias de pago.

La aparición y revolución del Bitcoin ha traído más de una confusión a la hora de hacer referencias a estas monedas. En ocasiones solemos referirnos a ellas con diferentes términos y hay que tener en cuenta que, aunque puedan parecer lo mismo, realmente nos son términos sinónimos.

Esto ha dado lugar a errores a la hora de definirlas. En prensa podemos encontrarnos confusiones muy llamativas como cuando desde The Telegraph se afirmó que el Banco de Inglaterra estaba incurso en el desarrollo de una criptomoneda, cuando en realidad deberían haberse referido a una moneda virtual, como es el caso de la que desarrolla el Banco de China de la que nos hemos hecho en un anterior artículo.

Dinero digital

Este es el término que abarca un concepto más amplio de los tres; podemos definir como dinero digital a cualquier transacción económica que se haga a través de un medio electrónico. Por ejemplo, cuando realizamos un pago con tarjeta en un comercio físico o virtual, una transferencia bancaria o una compraventa de valores con nuestra entidad financiera.

Hablamos de dinero digital cuando el pago se realiza sin intercambiar monedas o billetes de una forma física. Se calcula que del total del dinero en circulación solo el 8% lo representa el efectivo, así que podemos decir que prácticamente todo el dinero del mundo es digital.

Cuando alguien habla de dinero debe de referirse simplemente a dinero, ya que el dinero del día a día es digital.

Moneda virtual

El dinero virtual es aquel, que como su nombre indica, no existe en formato físico. Por ejemplo, podemos encontrarnos monedas virtuales en muchos videojuegos a través de las cuales puede comprarse objetos. Es el emisor el que establece su valor de cambio y esta opera dentro de la comunidad virtual específica.

Otro ejemplo puede ser el E-gold, una divisa creada por empresas que pretendía sustituir el dinero físico actual por una nueva moneda que estuviera alejada del control de los bancos centrales.

Todas las monedas virtuales son digitales, ya que al no existir papel moneda que las soporte son consideradas como tal, pero no todo el dinero digital es virtual. Una cuenta bancaria en dólares es digital, pero no virtual.

Criptomonedas

Las criptomonedas han sido las últimas en unirse como medio de pago y cuyo máximo exponente es el Bitcoin. Las criptomonedas son un tipo de moneda virtual que no tienen un emisor concreto, escapan de cualquier control gubernamental y se las dota de una capa de seguridad criptográfica por parte de sus usuarios de forma masiva y distribuida.

Esta protección basada en criptografía y el realizarse de forma distribuida evita que pueda ser manipulada por alguno de sus miembros.

Todas las criptomonedas son moneda virtual y dinero digital, pero no a la inversa. Al hablar de dinero digital podemos estar refiriéndonos a cualquier divisa del mundo, y al referirnos moneda virtual no necesariamente debe de ser una criptomoneda ya que esta puede tener un emisor concreto.

La tecnología y los medios de pago

Los nuevos hábitos digitales y la revolución de las TIC han impulsado cambios profundos en los medios de pago. Un ejemplo de uso de estas nuevas tecnologías es la del blockchain, o cadena de bloques, que ha trascendido al universo de las criptomonedas para aplicarse también a las transacciones financieras a las que dota de una mayor capa de seguridad.

Tanto la seguridad como la movilidad son los dos grandes aportes que los avances tecnológicos han introducido a los medios de pago.

Gracias a la inteligencia artificial y al uso de nuevos algoritmos se ha contribuido de forma notable a reducir el fraude en los pagos.

El internet de las cosas, los servicios tipo cloud y los smartphones han contribuido a mejorar la experiencia del usuario y a simplificar los pagos electrónicos. No asistimos a una época de cambios, sino a un cambio de época donde la tecnología abarca ya a casi la totalidad del espectro de nuestra vida, nos quedan aún por ver grandes y sorprendentes cambios que transformarán aún más los medios de pago.

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